Lo que bebes importa: mucho más que quitar la sed
Beber agua no es solo calmar la sed: es nutrir cada célula. La pregunta clave no es “¿bebo agua?”, sino “¿qué agua estoy bebiendo?”. Aquí te cuento, en claro, por qué lo que bebes importa y cómo puedes mejorar tu agua desde hoy.
Agua del grifo: potable, pero ¿saludable?
Abrir el grifo es cómodo y barato. “Potable” significa que cumple unos mínimos legales para no enfermar de inmediato, no que sea ideal para tu salud a largo plazo.
- Cloro y subproductos de la desinfección (trihalometanos).
- Metales pesados de tuberías antiguas (plomo, aluminio, mercurio).
- Pesticidas y nitratos de la agricultura intensiva.
- Trazas de fármacos (antibióticos, analgésicos, hormonas) en cantidades muy bajas pero constantes.
No es para alarmarse, es para informarse: hay una diferencia real entre “no enfermar” y “vivir con plena salud”.
Agua embotellada: ¿realmente mejor?
Cambiar a botella evita a veces ciertos contaminantes del grifo, pero trae sus propios inconvenientes.
- Microplásticos presentes en la mayoría de botellas analizadas.
- Migración de compuestos del plástico (bisfenoles, ftalatos), sobre todo con calor o almacenaje prolongado.
- Mineralización irregular: a veces demasiado pobre, otras excesiva para el día a día.
Conclusión: cambiar de grifo a botella no resuelve el problema, solo lo transforma.
La clave práctica: filtrar y remineralizar
Un buen sistema de filtrado (por ejemplo, ósmosis inversa) reduce cloro, pesticidas, metales pesados, nitratos y restos de fármacos. Pero deja el agua “demasiado pura”, con menos minerales y pH más ácido.
Por eso, el paso que marca la diferencia es remineralizar: devolver calcio, magnesio, potasio y sodio en proporciones adecuadas para que el agua no solo esté limpia, sino también viva, con mejor sabor, pH equilibrado y mejor hidratación celular.
Lo que hago yo (ejemplo real)
- Bebo entre 2,5 y 3 litros de agua de ósmosis inversa + remineralización (ajustando según sed, clima y actividad).
- Al despertar, tomo 1–2 chupitos de agua de mar microfiltrada para aportar minerales y oligoelementos.
- No añado sal ni otros suplementos artificiales al agua.
- ¿Qué noto? Digestiones más ligeras, más energía, piel más elástica y mejor recuperación tras el ejercicio.
Lo que puedes hacer tú desde hoy
- Si bebes del grifo o de botella, da el primer paso: considera una jarra avanzada o, mejor, un sistema de ósmosis con remineralizador.
- Cuida el almacenamiento de tus botellas: evita el sol directo y las reusos interminables.
- Escucha tu sed y ajusta la ingesta a tu día, tu comida y tu clima.
- Reequilibra minerales: usa cartuchos remineralizadores o añade un pequeño aporte de agua de mar microfiltrada.
Pequeños cambios, gran impacto. Lo vas a notar en tu energía, claridad y bienestar.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué es mejor: agua del grifo o embotellada?
- Ninguna es perfecta. El grifo puede contener cloro y pesticidas; la embotellada, microplásticos y compuestos del plástico. La opción más sólida es filtrar bien y luego remineralizar.
- ¿Por qué remineralizar el agua filtrada?
- Porque al filtrar profundamente también se van minerales esenciales. Remineralizar mejora el pH, el sabor y la capacidad de hidratación celular.
- ¿Cuánta agua debo beber al día?
- Entre 1,5 y 3 litros según actividad, clima y alimentación. Lo más importante es conectar con tu sed natural.
- ¿El agua de mar es segura?
- El agua de mar microfiltrada en frío se utiliza como complemento mineral y de oligoelementos; no sustituye al agua, la acompaña.

