Hola, soy Alejandro Galindo, entrenador y apasionado de la salud integrativa. A menudo mis deportistas me preguntan:

“Alejandro, ¿qué debería tomar para suplementarme bien?”

La realidad es que vivimos en un mundo acelerado, con dietas desajustadas, estrés, falta de sueño y entrenamientos exigentes. Aunque la alimentación debería ser siempre la base, a veces no conseguimos llegar a cubrir todas las necesidades de nuestro cuerpo solo con comida. Aquí es donde la suplementación, usada con criterio y personalización, marca la diferencia.

Entre la avalancha de productos del mercado, yo apuesto por algo simple y con evidencia detrás: los 5 esenciales. No se trata de tomar por tomar, sino de darle al cuerpo justo lo que necesita para funcionar en su mejor versión.


¿Cuáles son los 5 esenciales?

Desde un enfoque científico, se resume en 5 pilares la suplementación básica que casi todas las personas modernas deberían considerar:

  1. Vitamina D3
    • La vitamina D es clave para huesos, músculos, sistema inmune y ánimo.
    • Problema: la mayoría de la población tiene déficit, porque pasamos poco tiempo al sol y usamos protector solar constantemente.
  2. Omega-3
    • Ácidos grasos esenciales que el cuerpo no produce en cantidad suficiente.
    • Reducen inflamación, mejoran la recuperación, cuidan el corazón y el cerebro.
    • Problema: nuestra dieta suele estar cargada de omega-6 (aceites vegetales procesados), lo que desequilibra la balanza.
  3. Magnesio
    • Mineral imprescindible en más de 300 reacciones químicas del organismo.
    • Ayuda al sueño, la relajación muscular, la energía celular y la recuperación.
    • Problema: los suelos agrícolas están empobrecidos y casi nadie llega al mínimo recomendado.
  4. Probióticos y/o fibra prebiótica
    • Cuidar la microbiota intestinal es cuidar la salud global (digestión, inflamación, sistema inmune, incluso ánimo).
    • Los probióticos aportan bacterias beneficiosas y la fibra les sirve de alimento.
    • Problema: estrés, antibióticos, ultraprocesados y alcohol dañan nuestro intestino.
  5. Multivitamínico/Mineral de calidad
    • Una red de seguridad para cubrir posibles carencias de micronutrientes básicos (vitaminas del grupo B, zinc, selenio, etc.).
    • No sustituye la comida real, pero ayuda a rellenar huecos.
    • Problema: la dieta moderna es pobre en densidad nutricional.

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El proceso correcto: no es tomar por tomar

Para hacerlo de forma responsable e integrativa, el camino es este:

  1. Evaluación inicial
    • Cuestionario de hábitos (alimentación, sueño, entrenamiento, estrés).
    • Análisis de sangre para conocer niveles reales (vitamina D, omega-3, minerales, etc.).
  2. Personalización
    • Ajustar dosis según tus valores, objetivos deportivos y estilo de vida.
    • Ejemplo: no necesita la misma dosis de vitamina D alguien que vive en el norte y entrena en interior, que alguien en la costa expuesto al sol.
  3. Implementación sencilla
    • Empezar con los 5 esenciales.
    • Introducirlos de manera progresiva para observar tolerancia y efectos.
  4. Seguimiento y ajustes
    • Revisión cada 3-6 meses.
    • Repetir analíticas para comprobar evolución.
    • Ajustar dosis, retirar lo que ya no haga falta o reforzar según objetivos (competencia, pretemporada, salud general).
  5. Estilo de vida primero
    • Recordar que la suplementación es complemento, no sustituto.
    • Alimentación real, descanso reparador y gestión del estrés son la base.

¿Por qué estos 5 y no otros?

Porque responden a deficiencias universales en la población moderna:

  • No se trata de moda, sino de cubrir “agujeros nutricionales” comunes.
  • Son suplementos seguros, con fuerte respaldo científico.
  • Mejoran tanto la salud a largo plazo como el rendimiento deportivo y la recuperación.
  • A diferencia de polvos mágicos o fórmulas milagrosas, aquí hablamos de necesidades reales del organismo.

Conclusión

La suplementación no debería ser un acto impulsivo, sino un proceso consciente y medido. Con los 5 esenciales damos al cuerpo las herramientas básicas para funcionar bien, recuperarse mejor y prevenir problemas de salud futuros.

Y recuerda: no eres lo que suplementas, eres lo que construyes cada día con tus hábitos. La suplementación es solo el empujón extra hacia una vida más plena y un rendimiento más sólido.